N° 91-Revista «La Voz» de Villa del Parque

Editorial

Un Signo de los tiempos.

Los días pasan volando, la vida pasa vertiginosamente, y en esa vorágine las elecciones nacionales se avecinan a modo de vendaval. Cualquiera que haga el ejercicio de prestarle atención, no a las promesas de campañas sino a las decisiones que los diferentes gobiernos toman, verá que la mayoría de las medidas están pensadas con una finalidad electoral; aunque eso no se traduzca en beneficios para la gente. Más aún, uno de los datos que sorprende en cuanto al retroceso político de los ciudadanos, es que el 34% de los trabajadores estaría dispuesto a resignar sueldo para poder mantener el trabajo.

Esto que para algunos podría ser razonable, en verdad no lo es, puesto que no hay una razón valedera desde lo económico o político que justifique la pérdida del trabajo, porque gobernar es tomar medidas y éstas afectan intereses: o tocan los de los grandes grupos económicos o tocan los de los trabajadores. Claramente este gobierno ha decidido tocar siempre los de quienes trabajan. En este contexto, llamó mucho la atención una idea sugerida por la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, sobre Un signo de los tiempos implementar un “Servicio Civil Voluntario”. Esto es ni más ni menos que volver a crear el servicio militar pero con otro carácter y por si eso fuera poco, a cargo de la Gendarmería, cuya función natural ha sido durante esta gestión de turno, absolutamente desvirtuada. Nació para cuidar las fronteras y hoy, funciones más, funciones menos, se ocupa de la “seguridad” interior, es decir de vigilar, controlar y reprimir a los ciudadanos. La excusa de esta idea es: educar e inculcar valores. No es extraño que un gobierno que no ha creado una sola universidad y se preocupa por cerrar alguna sosteniendo que la educación pública genera gasto, quiera ahora educar al pueblo pero a través de las fuerzas represivas. Esto nos dice que no es educación lo que se persigue, sino disciplinar socialmente; recordemos que la gobernadora de Buenos Aires dijo: “nadie que nace en la pobreza llega a la Universidad”. Más de uno se tentará pensando: “antes de que anden en la calle delinquiendo mejor que hagan el servicio civil, por lo menos ahí van a aprender algo”, sin embargo, tal como lo venimos diciendo desde siempre, la inseguridad o la delincuencia no se resuelven con mano dura sino con educación, pero la educación debe ser impartida por las instituciones que nacieron para eso: las escuelas o las universidades; ése es el ámbito natural para inculcar valores y educar.

Cualquier Estado que quiera sacar los chicos de la calle debe crear escuelas y generar trabajo, no cerrarlas y dejar sin trabajo a la gente, porque el destino inevitable de quien se encuentra con una puerta cerrada (la de la escuela o la fábrica): es la calle.

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