Salio «La Voz de Villa del Parque N° 95»

Editorial :Por una Sociedad Libre, Justa y soberana

El 10 de diciembre se abre una etapa nueva en el país. No solo porque cambia un gobierno, sino (y sobre todo) porque además cambia un modelo de gestión. Se pasará de uno en el que el Estado se mantiene al margen de las necesidades más esenciales de la gente a otro donde el Estado se ocupará primordialmente de esas necesidades. Esto sin duda genera tensiones, entre aquellos que han sido beneficiados por el modelo que termina (los bancos, las empresas multinacionales, el sector financiero, la clase con poder económico, etc.) y aquellos que lo serán cuando comience la nueva etapa (los más vulnerables: pobres, niños y ancianos, y la misma clase media que en un gran porcentaje se resiste a aceptar que fue la más perjudicada en los últimos 4 años).

Esta tensión la podemos ver a diario en las redes, en la calle y en nuestras casas. Un sector está esperanzado esperando que de una vez por todas comience el nuevo gobierno para que dejemos de sufrir los golpes de la inflación, el hambre, la falta de remedios, la falta de trabajo y los cierres permanentes de pequeñas y medianas empresas. Otro, se resiste a apoyar lo que viene por una desconfianza que creció alimentada por los medios que inundaban sus espacios generando odios. El odio a la política como algo oscuro, el odio al sindicalismo, el odio a los derechos humanos, el odio a que los pobres salgan de la pobreza, el odio a la educación pública y la lista sigue y es larga; y la pregunta es:

¿Por qué la clase dominante (es decir los que detentan el mayor poder económico) se esfuerzan en alimentar esos odios?. La respuesta es más sencilla de lo que parece: la política permite que la gente común participe y si participa los que tienen el poder no pueden hacer cualquier cosa; el sindicalismo con todos sus errores es un freno para que la patronal haga lo que quiera; los derechos humanos son un freno a las represiones (como vemos en otros países); el odio a los pobres hace que justifiquemos el hambre y la miseria y la educación posibilita que los que menos tienen puedan formarse y salir de su situación. Ojalá esos odios vayan desapareciendo junto con el retroceso en el que nos han sumido estos últimos años.

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