«El peor virus es la criminalización de lxs pibxs»

Bajo el lema » ante la respuesta represiva somos memoria presente y lucha colectiva» se llevó a cabo en distintos puntos del país la 14° «marcha de la gorra». «La Casita de Luján» de Santa Fe, participa con un rap.

El Centro Barrial «La Casita de Luján» de la Ciudad de Santa Fe, es uno de los Hogares de Cristo diseminados a lo largo y a lo ancho del País y que tienen como lema «recibir la vida como viene». Allí llegan los «nadies» en busca de la salida del cruel mundo del consumo problemático de sustancias al que ingresaron un día en el que gran parte de la sociedad les otorgó en forma gratuita la «credencial» que los identifica como pertenecientes al grupo de peligrosos para la paz social.

Desde ese momento los pibes, con ojos de niños indefensos y miradas desafiantes, transitan sus días cumpliendo una de las peores condenas sociales: quedar encerrados afuera.

La sentencia tiene como origen el delito de ser « testigos indeseados» de un sistema social, político y económico repleto de desigualdades . Sus presencias en las calles denuncian las consecuencias de la falta de oportunidades, la desocupación, la injusta distribución de la riqueza, la desesperanza.

Ante esta molesta presencia muchos de los que «defienden la vida» peticionan con distintas modalidades el exterminio de pruebas que portan en sus cuerpos estos testigos. Poco importan las formas: Cárceles, gatillo fácil, hospitales psiquiátricos, todo sirve para evitar las miradas que interrogan en lo profundo a cada uno de nosotros; a nuestra Fe, nuestra moral, nuestra ideología. Hacen tambalear las estanterías de la hipocresía que se van construyendo a lo largo de los días, junto a gobiernos, medios de incomunicación y otras instituciones que necesitan ponerle un nombre a esta sensación que incomoda: «inseguridad»

En este punto y escuchando el «clamor» de las « victimas de la inseguridad» hace su aparición la fuerza policial donde muchos de sus integrantes fueron víctimas de la falta de oportunidades y encontraron en la actividad una salida laboral que entre otras cosas les exige limpiar las calles de esos pibes de gorrita que alguna vez fueron, y que tal vez quieren olvidar. Pero esas pibas y pibes siguen existiendo, siguen incomodando, siguen engrosando listas de gatillo fácil, de sentencias injustas, siguen siendo victimas de un virus fabricado en las entrañas mismas de los escribas y fariseos de nuestros días a los que alguna vez Jesús calificó como «raza de víboras» porque «atan pesadas cargas al pueblo» : el virus de la criminalización .

Con esas pesadas cargas llegan los testigos indeseados a los Centros Barriales de nuestro País, buscando «un adentro» que lxs refugie de la condena de estar encerradxs afuera. Buscando un abrazo, una mirada solidaria que les devuelva la sensación de estar vivxs, soñando con que en algún momento, la «gorra» se ponga «la vicera para atrás» y se acerque a compartir un momento con ellxs. Seguramente el encuentro quedará registrado pero no publicado porque será el día en que comenzó a fabricarse el antídoto al virus de la criminalización .

Rap a la Gorra

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