» Vecinas Preocupadas»

Relato sobre el Domingo de Pascua.

Pipo Sánchez

Siguiendo la rutina, que me cuesta abandonar, abrí la ventana del frente de mi casa.

  La mañana de ese Domingo se presta para las fotos que luego pasan a  componer  las postales alusivas a los inicios del otoño. Cielo límpido, aire fresco, y los sonidos que comienzan a  despertar junto a los habitantes de esa barriada, que para este día de la semana guardan una alarma de reloj distinta a la habitual.

 Son las “voces del silencio” que  se van apagando lentamente al percibir el ruido de los motores que comienzan a encenderse.

 Fue en ese instante que el murmullo de unas mujeres que hablaban en la vereda de enfrente llamó mi atención. Parecían sorprendidas por algo. Sus expresiones, y gestos, me llevaron a pensar que un nuevo hecho de inseguridad pasaba a formar parte de la extensa lista que tiene este barrio. Me ganó la curiosidad y simulando acomodar unas plantas extendí mis orejas para escuchar la conversación.

  • A mi me preocupa este hombre. Se levantó tempranito, tomó unos mates y salió con unas herramientas . Me dijo que no lo espere a comer porque tenía que hacer un basurero para todos “  Decía una de las mujeres, mientras señalaba una dirección .
  • Si…! Algo pasó. Mi marido que los domingos se levanta bien tarde, a las 6 de la mañana se fue de casa. Cuando me levanté vi una nota sobre la mesa : me fui de Cacho porque vamos a limpiar los desagües de la cuadra de él”. Rarísimo!!!. Agregaba la otra mujer con marcas de preocupación en el rostro.
  • Che, no será una nueva sepa del bicho que se les metió en la cabeza?, Hasta la Mirta me llamó hace un rato.. Comentó la más joven y desató el estupor de la otra.
  • ¡¡¿La Mirta?!! Para algún puterío seguro… Sentenció la vecina
  • Nooo, cállate, me dijo si en la semana no nos podíamos juntar para ver sin con otras mujeres no podemos empezar a tejer ropita de abrigo para unos pibes del barrio que necesitan”!!  Dijo la mujer, tapándose la boca con su mano.
  • Ahh noo, esto ya no te lo puedo creer . ¿ Que pasó hoy en este barrio?

El teléfono me corrió de la atención que le estaba prestando a esta charla de vecinas que a esta altura habían despejado mis dudas sobre un posible hecho de inseguridad.

“Hola..”  , “Hola Pipo, Felices Pascuas hijo” Mi vieja querida nunca se olvida de recordarme los acontecimientos religiosos . “ Gracias Mami, después nos vemos, un beso”.

Al terminar la breve charla telefónica un pensamiento ocupó por segundos mi cabeza y sentí que había encontrado la respuesta a los interrogantes de las vecinas, que todavía seguían hablando.

Abrí la puerta,  saqué la bolsita de basura y las saludé ¡ Felices Pascuas!.

Era eso lo que las había sorprendido, “ el encontrar vacio las tumbas del individualismo porque como sucedió en Jerusalén, había resucitado la solidaridad, la Vida, La esperanza.”

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