«La Lección COVID»

Comentario Editorial

Pipo Sánchez .

No son pocos los que afirman que el paso del COVID 19 por el planeta dejará enseñanzas importantes para la humanidad. “Nadie se salva solo”, “ Me protejo. Te protejo”, “Solidaridad”, son solo algunas de las expresiones que apuestan a un nuevo aprendizaje mundial. Desde mi escepticismo creo que habría que preguntarse si nosotros, los alumnos humanos, vamos a aprender la lección.

Para evitar entonces estas “futuraciones” es interesante descubrir como “la conducta COVID” circula en los barrios desde tiempos inmemoriales y que al encontrarse hoy como tema central nos permite verla, analizarla, cuestionarla. Vamos a intentarlo.

Comencemos hablando de uno de los elementos que abandonó los quirófanos para mudarse a los kioscos, almacenes, supermercados, tiendas y por supuesto a nuestra casa: “El barbijo” ó mejor denominado “tapabocas”.

El “ tené cuidado, ponéte el barbijo” que los padres y madres le dicen a sus hijos generalmente hace referencia a que el uso del mismo” nos protege del virus del que puede ser portador otro”. Contadas son las oportunidades en que esa sugerencia incluye la idea de “cuidar al otro” de mi posible portación.

Son “los otros” los envases de la pandemia. Pero “otros” lejanos, es decir que no pertenecen a mi entorno mediato. No pueden ser mis hijos, madre, padre, tio, abuela, novia,novio, amiga ó amigo. No. Con ellos puedo reunirme sin ninguna protección. “Son los otros”, no “los mios”.

De esta manera “los otros” se convierten en los peligrosos que ponen en riesgo mi vida y la de los mios.

Esta es una de las características de la “Conducta COVID” y para ejemplificarla voy a utilizar algunas expresiones de vecinos de esta barriada vertidas en los diferentes grupos:

Hay unos guachos dañinos que están rompiendo los focos”

 “ El problema no es de la municipalidad sino del negro pelotudo”

Ambas expresiones hacen referencia a la falta de iluminación en una de las cuadras.

El “Guacho, negro, dañino y pelotudo” se convierte entonces en el responsable de la falta de iluminación en Barrio Transporte. Sugiero a las  autoridades municipales los localicen y les hagan un obsequio por los servicios prestados.

Lejos de justificar las acciones de los pibes, es interesante cuestionarnos esta “Conducta COVID” que se repite en innumerables situaciones de la vida cotidiana del barrio y que al naturalizarla corremos el riesgo de perder de vista las verdaderas causas y por ende las posibles soluciones.

Si retomamos el ejemplo de los “guachos dañinos” al transformarlos en los portadores del “virus” de la falta de iluminación perdemos la oportunidad de preguntarnos por ejemplo:

¿ que actividades ofrece Barrio Transporte a los pibes que lo habitan?

¿ Porqué existen tan pocas propuestas para ellos?

¿ Que pasa con los espacios verdes en los que pueden recrearse?

¿ Porque no existen Instituciones que aborden las distintas problemáticas de las y los pibes?

La Conducta COVID” generaliza y deposita el peligro en “otros” de los que debemos distanciarnos lo más posible con una distancia que los transforma en figuras borrosas, en cosas, en nada…

Pero como “toda crisis trae consigo una oportunidad” la CONDUCTA COVID nos invita a “quedarnos adentro” para pensar:

¿Que cosas podemos hacer en nuestra “casa común” que representa un barrio?  ¿Con que herramientas contamos?, ¿ Que recursos tenemos”?

Es así que “puertas adentro” podemos descubrir que Transporte cuenta con “artesanos”,”peluqueros”, “ músicos”, “albañiles”, “plomeros”, “herreros”, “comerciantes”, vecinas y vecinos que sueñan con un lugar digno para todos y que necesitan herramientas institucionales para ponerse a laburar en esa construcción. La Vecinal puede ser una de ellas.

Solo así podremos decir alguna vez que los alumnos de Barrio Transporte aprendimos la lección del COVID : “Nadie se Salva solo”.

2 comentarios en ««La Lección COVID»»

  • el 11 mayo, 2021 a las 9:07 am
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    «…es así que “puertas adentro” podemos descubrir que Transporte cuenta con “artesanos”,”peluqueros”, “ músicos”, “albañiles”, “plomeros”, “herreros”, “comerciantes”, vecinas y vecinos que sueñan con un lugar digno para todos y que necesitan herramientas institucionales para ponerse a laburar en esa construcción. La Vecinal puede ser una de ellas…» Excelente nota. Y con respecto al cometido de la misma, SI NO EXISTE VOLUNTAD DE LAS AUTORIDADES PARA DOTAR AL BARRIO DEL DESARROLLO URBANÍSTICO CON LAS OBRAS QUE IMPERIOSAMENTE NECESITA DESDE HACE 40 AÑOS, PARA BRINDAR CALIDAD DE VIDA A SUS HABITANTES -TODOS CONTRIBUYENTES-, Y CONTRIBUIR AL PROGRESO DE LA CIUDAD, todas esas actividades permanecerán en el anonimato ciudadano continuando siendo parte de un simple «ghetto» marginal.

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