La Música y la Naturaleza

por Carlos Perezlindo

La música es la unión de los sonidos que eleva espiritualmente al ser humano, que extiende las estrofas musicales hacia los lugares más recónditos del mundo, y es comprendida por todos los pueblos a modo de idioma universal de los grandes inmortales genios como Beethoven, Mozart, Tchaikovski y otros.
La naturaleza tiene sus propios sonidos, su propio canto. Una colmena de abejas tiene un sonido que la aglutina y la hace identificable ante los otros habitantes del bosque y este canto puede cambiar de acuerdo a las circunstancias de peligro, sequía o amenazas de predación, por ejemplo. A los habitantes de la jungla de cemento, mucho nos cuesta ya oír las distintas canciones que nos cantan los bosques, los ríos, los cielos; más difícil aún resulta poder sentir qué tratan de decirnos…
La influencia de la música y de las vibraciones sonoras sobre la salud de las personas está experimentada por sabios y médicos desde la antigüedad. Ya en la escuela del sabio Pitágoras, quien fuera creador del sistema de escala pentatónica musical, se curaban muchas enfermedades por medio de la música. Muchas investigaciones actuales resaltan la importante influencia de la vibración sonora en el sistema nervioso, derivando el la incipiente «musicoterapia», disciplina que cura a través de los sonidos musicales.

Conocido como «el padre de la música»: Ludwig Van Beethoven, al verse afectado por la sordera, se refugiaba en la compañía de la infinita Naturaleza. Desde niño, había
aprendido a caminar por los campos y bosques para aliviar sus sufrimientos. «Solo la naturaleza me comprende», exclamaba en sus momentos de felicidad este amante de las flores, las nubes y los animales. «En los bosques soy feliz, feliz… cada árbol me habla».
Aprendiendo a descifrar el lenguaje oculto tras las sutiles vibraciones sonoras, el creador de la «Novena Sinfonía» se inspiraba cada vez más para componer sus obras, encumbrándose como maestro de las artes. Dichoso quien logre disponerse en respetuoso silencio a escuchar los sonidos del inmenso mundo de perfección y armonía…
Considerando a la enfermedad como una falta de armonía en algún lugar del cuerpo, Beethoven descubrió la relación armónica entre la música y la fisiología y nos regaló un bálsamo para liberarnos de las miserias que nos afligen.

«El pájaro no canta porque espera una respuesta, canta porque tiene una canción» Proverbio chino.

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